martes, octubre 03, 2006

Sobre la "Ley de Comisiones Militares" aprobada en los EE.UU.

Nosotros, estudiantes de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá, miembros del colectivo DD.HH.UP. Derechos Humanos – Universidad de Panamá, manifestamos nuestra preocupación y enérgico rechazo a la recientemente adoptada por el Congreso de los Estados Unidos de América, “Ley de Comisiones Militares”, que constituye una aprobación de las prácticas inhumanas y contrarias al derecho internacional por parte de los militares y agentes gubernamentales estadounidenses en su llamada “guerra contra el terror”.

Exigimos el respeto y el fortalecimiento de las normas e instituciones de derecho internacional y los principios fundamentales del derecho. Exigimos progresividad e irreversibilidad en el desarrollo de los derechos humanos.

Toda la humanidad consciente y de buena voluntad, contando nuestra comunidad universitaria, tiene la responsabilidad histórica de permanecer alerta ante las futuras aplicaciones de esta ley, y sobre todo, la actitud de nuestro Estado y sus autoridades ante esta situación, ya que puede afectar a cualquier persona de la raza humana, con el solo hecho de “parecer sospechoso de terrorismo”.

Los Estados Unidos de América, en su momento bastión y punto de avance del constitucionalismo, las garantías fundamentales, el derecho internacional y los derechos humanos hoy traiciona su propia historia y pretende frenar a la fuerza y hacer retroceder el nivel de desarrollo del pensamiento humano expresado por la comunidad mundial, colocándose al margen de la ley internacional.

No existe ninguna excusa para implementar, mucho menos para justificar semejantes prácticas, que van contra de los principios fundamentales del debido proceso, no hay ninguna amenaza tan grande a la seguridad de un país que pueda convencernos de la necesidad de regresar a la barbarie oficialmente legalizada y mostrada al resto del mundo como señal de omnipotencia.

La humanidad para lograr la seguridad deseada, en una condición de verdadera libertad, debe procurar la justicia social global como base de la paz dentro de los Estados y entre los pueblos, en lugar de pretender amparar legalmente lo moral, ética, humanamente injustificable, que tanto dolor ha generado en nuestra historia: el terror de las detenciones arbitrarias, en cárceles secretas y no tan secretas, sin cargos, por tiempo indefinido, desapariciones forzadas, regímenes de incomunicación, torturas y otros tratos degradantes, de los cuales los latinoamericanos especialmente hemos sido testigos directos en un pasado tan reciente que aún sangra y nos condiciona.

Siempre hacia adelante, el ser humano primero.

Cristel De León
Vania Archibold
Eduardo Lamphrey
Joao Quiróz
Octavio Vargas
Ramón Benjamín


Ciudad de Panamá, 2 de octubre de 2006


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